Orgullosamente celebrando
60 Años
Ayudando a infancias y familias en México
De niños apoyados en México con la ayuda de nuestro equipo, nuestra fé y sus generosas donaciones.
Proveemos hogares seguros, educación y apoyo integral a largo plazo, ayudando a niños y jóvenes a descubrir esperanza y construir un futuro centrado en Cristo.
Nuestros misioneros llevan la esperanza del evangelio a comunidades remotas de Oaxaca, mientras capacitan a líderes locales para impactar a las futuras generaciones.
A través del discipulado, la comunidad y el apoyo práctico, ayudamos a los hombres a encontrar libertad, experimentar el amor transformador de Cristo y buscar una restauración duradera para sus familias.
Durante más de 55 años, nos hemos enfocado en hacer discípulos en México, proporcionando un lugar seguro donde los niños puedan crecer y desarrollarse, y compartiendo con las comunidades a las que servimos la esperanza que se encuentra en Cristo.
Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios inspirada, infalible y con autoridad suprema.
Creemos que hay un solo Dios, eternamente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Creemos en la divinidad de nuestro Señor Jesucristo; en Su nacimiento virginal, Su vida sin pecado, Sus milagros, Su muerte vicaria y expiatoria, Su resurrección corporal, Su ascensión y Su regreso personal con poder y gloria.
Creemos que el único medio para ser limpiados del pecado es por medio de la fe en la sangre derramada de Jesucristo.
Creemos en la obra presente del Espíritu Santo, por cuya presencia en el creyente el cristiano es capacitado para vivir una vida piadosa.
Creemos en la resurrección tanto de los salvos como de los perdidos: unos para vida eterna y otros para una separación eterna de Dios.
Creemos en la unidad espiritual de todos los creyentes en nuestro Señor Jesucristo.
La Fundación For His Ministry existe para hacer discípulos de Jesucristo mediante el rescate de niños, el alcance a quienes no conocen a Cristo y la restauración de vidas quebrantadas.
Renovar vidas, un corazón a la vez.
Actitud:
Nuestra actitud debe reflejar la de Jesús, quien vino a servir y no a ser servido.
Relaciones:
Las personas son nuestra prioridad número uno, y procuraremos construir relaciones saludables con el personal, los niños y la comunidad.
Integridad:
Viviremos una vida que honre a Dios en todos los aspectos, siendo la misma persona en privado que en público.
Mayordomía:
Usaremos nuestro tiempo, talentos y recursos para honrar a Dios y apoyar esta misión.
Excelencia:
Haremos todo como para el Señor y no para los hombres. Realizaremos cada tarea con la mayor dedicación y dando lo mejor de nuestras capacidades.
““Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.””